domingo, 25 de marzo de 2012

El pájaro (castellano)

Era sólo un pájaro, un pájaro libre que volaba por el cielo. Tenía las plumas brillantes, blancas y marrones, y las alas más elegantes posibles de imaginar. Desde su nido veía el valle, el bosque cubriéndolo y las montañas que custodiaban aquel tranquilo pedazo de tierra. Con sus ojos amarillos, lo vigilaba todo y le encantaba sobrevolarlo dejando que fuese el mismo viento, fresco y aromático, quien lo llevase de un lado a otro.
Estando allí arriba, no era difícil ver qué pasaba y observar cómo los ciervos huían, asustados, de un oso que se había acercado demasiado, y por las noches como los lobos aullaban y corrían, presos de una salvaje y loca libertad que los embriagaba hasta el amanecer. Durante el invierno, todo se apagaba, se ralentizaba y se volvía blanco, tan puro que hasta dolía a los ojos.
Había muchos más pájaros, pero no dedicaban tanto tiempo a volar por el mero placer de hacerlo, por sentir el aire y el sol. A veces, el pájaro luchaba contra el viento para llegar a las cimas de las montañas; y es que el pájaro anhelaba llegar alto, muy alto y poder contemplar de cerca las estrellas, el sol y la luna, quería saber si el viento sería más fuerte y frío o si sería un sitio pacífico que siempre estuviese en calma, deseaba conocer si el calor del sol sería mayor allí arriba o no. Pero no podía llegar hasta ahí. Por mucho que batiese las alas, no podía separarse de los árboles, el viento no le dejaba pasar y sus alas acababan tan cansadas que lo obligaban a bajar a las ramas para recuperarse. ¿Por qué no había árboles allí arriba?
Y un día de primavera, despertó y se encontró con el valle exultante, lleno de vida, ruidoso y luminoso, colorido y con mil aromas distintos. Era hermoso, sin duda, pero aquel día el cielo era un azul tan intenso que cautivó al pájaro y la atracción que tenía sobre él se hizo irresistible. Así que voló, voló hacia arriba, siempre arriba y más arriba, a esa parte del mundo que quería conocer por encima de cualquier cosa. El viento tampoco se lo impidió, por lo que continuó durante tiempo y tiempo. El pájaro se sentía feliz, cada vez más feliz y prosiguió con su viaje. Pudo ver el sol de mucho más cerca que ningún otro pájaro e incluso divisó estrellas escondidas entre ese azul.
Pero, en ese momento, sus alas se negaron a continuar y empezó a caer y a caer... Todo a su alrededor era un torbellino azul y frío que lo arrastraba hacia abajo. Mas el pájaro estaba feliz, no necesitaba volar ya más arriba, había visto todo lo que quería ver y había sido maravilloso. Así que cuando vio que su vida ya tocaba a su fin no sintió pena ni miedo, porque ya había cumplido su sueño. Agradeció mil veces a sus alas haber sido tan fuertes y haber aguantado hasta volar tan alto, no podía imaginar nada mejor. Y si la caída era el precio a pagar por haber subido, caería hasta al valle, entre las montañas, y dejaría que el viento y el sol lo acariciasen por última vez.

sábado, 17 de marzo de 2012

"Ven conmigo..." (castellano)

 -No escuches las palabras de los demás... -le susurró al marinero-. Ven conmigo...
 Esa melodiosa voz invitaba a obedecerla, a ignorar el mundo exterior y sólo mirarla a los ojos, perderse en esa preciosa cara que parecía tan inocente. El corazón del hombre se sentía extrañamente en paz, sumido en un silencio irreal.
 Mas, fuera, el caos era absoluto: el fuego y las olas bailaban una macabra danza en esa lúgubre noche. El resto de la tripulación gritaba e intentaba escapar del barco en llamas y el enfurecido mar. Parecía que, de golpe, las espadas y los revólveres fuesen totalmente inútiles contra la muerte. Los barriles, las botellas y las monedas de oro y cobre caían en las aguas negras y se perdían para siempre bajo ellas. El capitán rugía órdenes que nadie obedecía y se agarraba desesperadamente al timón, incapaz de luchar contra el oleaje. Pero, ¿qué más podía hacer? No iba a abandonar el navío, había sido su vida, su infancia, su amada, su madre, su hogar, su todo. Iba a permanecer allí hasta el final.
 Entre todo eso, habían salido del mar unos bellos seres. Una docena de sirenas habían rodeado el barco medio hundido y se llevaban a los hombres a las profundidades.
 El marinero colgaba de la cubierta por un brazo que se aferraba a un barrote de la barandilla astillada. Pero las piernas ya estaban entumecidas por la fría agua que le mordía la piel con pequeños dientes afilados y precisos. Aunque él ya no sentía nada, ya no. Delante, tenía la criatura más hermosa que jamás había visto. Mitad mujer y mitad pez. Unas facciones finas, perfectas, recubiertas por una tez blanca y suave, una boca pequeña y sonriente rodeada por labios rosados. Te podías perder en esos ojos azules, profundos, del color del mar y que parecían esconder mil historias, mil amores y mil corazones rotos, mas al mismo tiempo poseían una inocencia pura. El pelo rojizo cubría los hombros y se hundía en las aguas negras; los rizos mojados caían desordenados pero en una bella armonía. En vez de piernas, tenía una larga cola recubierta por grandes y brillantes escamas que destellaban al reflejar el fuego bajo el agua. Toda ella parecía estar rodeada por una aura mágica y angelical. Y su voz... ¿qué decir? Cristalina, risueña, aterciopelada y delicada, como de otro mundo.
 Le insistía al marinero que se fuese con ella y le contó historias de lugares submarinos increíbles y hermosos, llenos de grandes tesoros, leyendas que sólo se oían bajo el mar. Con la pálida mano, acarició dulcemente la mejilla del marinero y comenzó a cantar. Sería imposible poder explicar cómo sonaba, parecía el canto triste de un pajarillo y, a la vez, se asemejaba a los coros de un grupo de ballenas. Sus canciones de amor hablaban de perlas, de naufragios y playas, puestas de sol reflejadas en el mar, de marineros enamorados y olas traicioneras, botellas vacías y romances desafortunados.
 Finalmente, los gruesos y callosos dedos del marineros se soltaron y se cogieron a la delgada y pálida mano de la sirena, tan fría... Embriagado por la belleza y las canciones de ese hermoso ser, dejó que le condujese a lo más profundo del mar, con la esperanza de ver todas la maravillas que le había contado. Pero la aguas negras sólo guardaban frío y oscuridad para siempre.

lunes, 12 de marzo de 2012

La carta (castellano)

La guardo en una caja desgastada pese a los años, pese al olvido, pese a todo. Está en su sobre, con aquella dirección en la que ahora sólo hay un parque. Me mudé hace muchos años, sólo pude salir corriendo después de todo. El papel ya amarillea asemejándose más al pergamino, está arrugado y los bordes tienen un color todavía más enfermizo. Pero soy incapaz de deshacerme de ella. Aun no sé por qué exactamente, quizá para tener todavía algo de ti, para mantener vivo el recuerdo, tener la certeza de que no es un sueño difuso e idealizado.
Hay noches en las que no puedo dormir y, entonces, bajo una cajita del armario, la abro y saco el sobre. Desplegarla provoca todo un cúmulo de sensaciones indescriptibles y nostálgicas en mi interior, aun antes de empezar a leerla. Me parece que aun huele a ti, pero a lo mejor sólo es mi imaginación. Las palabras que contiene me las sé de memoria, pero ahí no sólo hay palabras. Esa tinta oscura, negra, refleja mucho más. Es tu letra, tus espigadas efes y tus elegantes íes, un trazo firme y delicado. Leerla es como volver a oír tu voz, notar tu aliento cerca de mí, tu suave voz dando forma gracilmente a las palabras para que acaricien mis oídos... Pero ahora sólo hay silencio después de estas palabras. La abrazo y puedo sentir tu calor, tus brazos cálidos redeándome... Cuando todavía éramos jóvenes y nos creíamos inmortales. ¡Qué ingenuidad la nuestra! Ahora sólo quedan palabras escritas en una carta hace más de cincuenta años. Una broma del destino, una jugada incontestable que nos separó para siempre. Mis manos, ya viejas y arrugadas, la aprietan dulcemente contra mi pecho y cierro los ojos, recordando...
Pero, entonces, algo se mueve y se enciende una luz.
-¿Estás despierta? ¿Estás bien?
-Sí, sí... Sólo iba a buscar un vaso de agua -miento.
Pliego cuidadosamente la carta y la guardo en el sobre, allí donde hay una parte de mi alma. La caja vuelve al armario y el corazón echa el cerrojo a todos esos recuerdos. Me vuelvo y voy hacia mi marido. Sólo él pudo hacerme sentir algo otra vez. Después de que te marchases al frente y no volvieses. Pero nunca he dejado de pensar que ese hombre podrías haber sido tú. Tú y yo para siempre.
Mas, ahora, lo único que me queda de ti son un montón de recuerdos polvorientos y esa vieja carta.

sábado, 3 de marzo de 2012

Exámenes... me están matando (castellano)

Mi blog lleva unas cuantas semanas abandonado, lo sé, ¡y eso que tengo mil ideas para escribir! Pero ahora mismo estoy en plenos exámenes trimestrales y procuro concentrarme al máximo, aunque no siempre es fácil. Por suerte, los acabo el martes y, a partir de entonces, voy a intentar volver a escribir por aquí porque tengo muchas ideas. Es curioso, pero cuanto más estresada estoy y más trabajo tengo, estoy más inspirada que nunca. No, yo tampoco lo entiendo.
La verdad es que necesito que estos exámenes se acaben ya o me explotará la cabeza en cualquier momento. Cuando pienso que "sólo" falta poco más de tres meses y medio para el verano... No sé si eso me consuela o me desanima aun más. Necesito un poco libertad, un poco de tiempo para mí o acabaré volviéndome loca.
Pues eso, no desconectéis de aquí que en pocos días volveré y tengo ya ideas muy buenas para escribir que seguro que no os decepcionan. ¡No os vayáis que volvemos después de la publicidad!
P.D.: ¡Muchas gracias a los nuevos seguidores! :)

viernes, 17 de febrero de 2012

Con los ojos cerrados (castellano)

Sonó el teléfono. Otra vez, pensé. Ni siquiera me importó quién podía ser. ¿A caso tenía sentido saberlo? No, no lo tenía. Cerré los ojos, como había hecho miles de veces desde ese día. Los cerré y deseé que nunca más se abriesen, nunca más... Estiré la manta hasta que me cubrió la cabeza. Quería protegerme, quería estar sola, aislarme para oír solo los latidos de mi enfermo corazón.
Pero el teléfono volvió a sonar insistentemente, como si de verdad creyese que fuese a cogerlo. Su sonido era tan irritante, tan molesto y estridente... ¿Te va a ganar un teléfono? Ah, no, ni hablar, yo tengo más fuerza de voluntad, soy más fuerte...Y calló por fin. Un suspiro se escapó entre mis labios y saqué la cabeza de entre los cojines y la manta vieja, llena de bolas. Pensé en abrir los ojos, pero sólo se quedó en la idea de hacerlo, se quedaron cerrados, en vaga indefinida.
Fuera se oían los coches y la gente, el ruido de la calle subía ligero, volátil y sutil, como el aroma del pan recién hecho. Quería tentarme, tentarme a bajar y a reencontrarme con el sol, con el viento y las caras conocidas. Eso último era lo que me daba más miedo. ¿Qué pensarían si me viesen? Hacía tiempo que no le dirigía una mirada al espejo, ves a saber qué es lo que me encontraba. ¿Qué tipo de aspecto tendría mi pelo? Mejor no saberlo, concluí.
Me acurruqué aun más, me hice un ovillo como si fuese un gato. Seguía con los ojos cerrados y eso activó mi cerebro. Mala cosa... En cuanto se puso en marcha, comenzó a pensar y a recordar. Ya está, es tarde otra vez. Un montón de imágenes y palabras, susurradas y gritadas, comenzaron a mezclarse y llevar mi pensamiento de un lado a otro, de la alegría a la tristeza, del amor al odio, de la ingenuidad a la desconfianza absoluta. Desde la primera sonrisa a la última discusión. Eso fue lo que pasó.
Mi corazón tembló ante los recuerdos, eran más poderosos que él y, un día, ya llegaron a romperlo por la mitad. Era difícil encontrar todos los pedazos y juntarlos de nuevo, en cualquier caso sabía que ya nunca sería igual, jamás volvería a ser ese corazón inocente y brillante, nuevo de trinca. No, eso se había acabado para siempre. Pero intentaba, desesperadamente, montarlo de nuevo y poder volver a sentir, aunque sólo fuese la calidez de una sonrisa sincera. No pedía más. Tontamente, esperaba en ese sofá, bajo esa manta, a que mi corazón se recompusiese solo. Tenía la corazonada que sólo hacía falta tiempo, tiempo y silencio. Con eso bastará, creí. Pero los recuerdos habían vuelto y cada vez que volvían eran igual de fuertes, el tiempo no les afectaba, pero a mí me estaba consumiendo.
Se me escapó un débil jadeo, dolía demasiado pensar, hasta cortarte la respiración... y atraía más lágrimas que cualquier otra cosa. Abrí los ojos un momento, sólo para que la luz que entraba por las ventanas me recordase que seguía viva. Pues sí, lo seguía, así que cerré los ojos de nuevo.
Y el teléfono volvió a sonar. Otra vez, insistentemente, deseando que lo descolgasen. Pero yo ya no tenía fuerzas, ya no. Si lo hubiese cogido, habría descubierto que no se trataba de nada más que tú con un ramo de rosas, una disculpa y, por supuesto, tu sonrisa. Lástima que el teléfono siguiese sonando para siempre.

martes, 14 de febrero de 2012

Hay quien lo llama escribir (castellano)

Y un día te dicen que han llorado con tus palabras, con aquello que has escrito y ves su tímidas lágrimas asomándose por los ojos. Te sientes feliz, satisfecho por haber hecho llorar a esa persona. ¿Y por qué? Pues porque no hay mayor alegría para un domador de palabras que hacer llorar a otra persona con las letras. Porque llorar es bonito, porque sólo lloras cuando hay un sentimiento, feliz o triste, que ha tocado la parte más sensible del alma, la más íntima y bella, la que jamás enseñamos a los demás. Por eso, cuando consigues llegar a ese punto del alma, sólo con la gracilidad de las palabras, es como hacer una cima, como lograr lo imposible, sientes que has cumplido con una pequeña misión que se te dijo en sueños que debías llevar a cabo.
Alguien me dijo una vez que la literatura es transmitir sentimientos, así que cuando haces llorar a alguien con palabras significa que has hecho verdadera literatura aunque no te apellides Bécquer, Shakespeare o Goethe, que realmente has transmitido algo, que los sentimientos ahí reflejados no son ningún cuento, ninguna mentira, sólo un pedazo de tu alma que has querido dibujar con letras. Hay quien, a eso, lo llama escribir.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Rozando el sueño (castellano)

Ya sé que dije que no haría más posts sobre mí, pero es que quiero decir que hoy ha sido un día especial aunque no por nada que parezca demasiado importante. Mi vocación de veterinaria me viene desde pequeña, de hecho, no recuerdo que haya querido ser otra cosa en algún momento, es mi ilusión y, por ahora, mi única meta importante a alcanzar. En junio, haré la selctividad, lo que significa que a partir del próximo septiembre empezaré la universidad. Supongo que eso es algo que hace ilusión a casi todos los alumnos de mi edad, pero para mí es verdaderamente especial. Llevo trabajando para entrar en veterinaria desde siempre, creo que es a lo que le he dedicado más esfuerzo y es lo que más ilusión me hace en el mundo: entrar en veterinaria, llevo toda la vida deseándolo y ahora lo veo tan cerca... Y resulta que aquí, en Cataluña, sólo hay una universidad que tiene esta carrera, la UAB, por lo que llevo toda la vida mentalizándome que iba a ir a esa universidad, no concibo ir a ninguna otra (aunque para llegar me haya de tragar una hora de ida y otra enterita de vuelta). Así que hoy era el día de puertas abiertas y esta tarde he ido con una amiga a ver cómo era lo que llevaba toda la vida esperando.
 ¿Qué decir? Es que no sé cómo explicarlo, sé que parece una tontería y a lo mejor estáis pensando que estoy un poco ida, pero la verdad es que si ya tenía claro qué quería hacer y dónde, hoy todavía lo tengo más claro. Es tal y como había esperado, sino mejor. Es mi sueño, mi sueño más importante y hoy he podido rozarlo con los dedos... Ha sido increíble, y eso que la hemos visitado en unas circunstancias... digamos que poco convencionales, porque se supone que las puertas abiertas eran por la mañna, pero teníamos clase y hemos pasado por la tarde cuando ya era casi de noche y no había casi nadie por allí, temíamos que hasta nos echaran, aunque en verdad eso ha añadido todavía más emoción a toda la aventura, porque llegar suponía confiar en nuestro poco sentido de la orientación que, afortunadamente, hoy ha decido ser competente y no nos hemos perdido en ningún momento.
 Pues eso, hoy he visto que lo que llevo esperando tanto tiempo no es sólo un sueño, sino que es cuestión de tiempo que se cumpla y promete mucho.

martes, 24 de enero de 2012

Sobre mí (castellano)

Llevo ya varios meses con este blog y todavía no he hablado de mí. Al menos, no directamente. La intención tampoco era, ni es, hacer de este blog un diario personal o algo así, pero después de tanto tiempo reconozco que estoy sorprendida. Cuando comencé, no esperaba nada en especial, de hecho si me leían cuatro gatos ya estaba más que satisfecha, pero no sé cómo ya he llegado a los 58 seguidores y vais comentando aquí y allá los escritos que más os gustan. No sé cómo deciros que, ¡gracias! !Muchas gracias! Nunca pensé que tanta gente se interesara por mis escritos. A menudo, ni yo los valoro positivamente, sólo veo fallos y cosas a mejorar. De vez en cuando, va bien recoger ánimos como los vuestros. :)
Y sobre mí... ¿Qué podría decir al respecto? Pues... soy alguien que suele soñar más despierta que dormida, con un millón de pájaros en la cabeza, con ganas de crecer rápido, ganas de mejorar y hacerme mayor pronto, alguien con un universo entero detrás de los ojos, con manos que escriben compulsivamente, necesito poder hacer bailar las palabras de vez en cuando, sino siento que me falta algo. Querría definirme como alguien diferente, pero quizá no tengo más que sueños adolescentes como cualquiera de mi edad, seguramente no hay tanto que me diferencie de los demás. Soy tanto de letras como de números, tanto me gusta la ciencia apasionadamente como las letras románticamente. ¿Romántica? Mi profesor de lengua suele decirme que escribo más a lo barroco y yo adoro los textos medievales. Parece que no hay ninguna época perfecta para mí, seguramente porque no soy perfecta. Soy más especialista en sacarme defectos que virtudes, probablemente porque tengo muchos más. Una vez, leí que la persona con la que siempre seremos más exigentes será con nosotros mismos. Coincido totalmente.
Mi relación amor-odio con las ciencias es antagónica a la de mis amantes letras que no es más que dulzura y paciencia que a menudo debo hacer esperar tras mis obligaciones. Y, por supuesto, los animales traen la nota de color y mi clara vocación que me ayuda a escoger qué futuro quiero. Me gusta saber qué espero y qué camino quiero coger en vez de ir a tientas. Todo eso se lo debo a los animales.
Ya veis, ni siquiera yo misma sabría decir cómo soy, me sorprendo a mí misma a menudo y eso es tan bueno como malo, ¿no?
Puede que ésta sea la última entrada en la que hable de mí o quizá me acostumbre a intentar desgranar mi alma como si fuese un experimento de laboratorio o, tal vez, como un bello libro que en su interior tiene más secretos de los que parece a simple vista.

lunes, 16 de enero de 2012

Galletas recién hechas (castellano)

Era un olor inconfundible: las galletas recién salidas delhorno. El perfume se escapaba por una ventana entreabierta, de la que también querían salir volando las cortinas, vaporosas y blancas, que bailaban al sondel aire que corría. El sol brillaba con fuerza, pero sin llegar a quemar niaplacar la vida que había por los alrededores. El cielo era de un azul muylimpio, intenso y bello…
Podía parecer unaescena perfecta, una vida pacífica y hermosa, pero, sin duda alguna, no lo era. Había demasiado silencio, lapaz y tranquilidad eran demasiado irreales, ilusorias, le parecieron claramenteficticias. No, la vida no es de ese blanco transparente, ni siquiera estranslúcida. Siempre está opaca por todoaquello que los seres humanos nos ocultamos los unos a los otros, por todas lasmentiras que decimos que tejen una densa red que no deja que sea tan brillante.No, definitivamente, esa escena no podía ser real, en absoluto.
Sin embargo, habíaalgo en esa falsa realidad que te embriagaba hasta hacerte creer que sí, quepodía ser cierta tal escena. Entrecerrabas los ojos y lo veías tan claro…

sábado, 7 de enero de 2012

Añorarte (castellano)

Quiero saber qué pasa por detrás de esos ojos tuyos, qué me escondes. Quiero abrazarte de nuevo y que me rodees con tus brazos. ¿Puedo decirte una cosa? Te añoro, te echo de menos, ya no sé cómo decirlo para que me entiendas, para que me escuches, para que me hagas caso. Me he imaginado la vida sin ti... la prefiero contigo, sin duda alguna. Pues quiero despertarte con un beso y decirte cuánto te quiero mil veces al día. A veces, pienso que fuiste un sueño, que jamás exististe: quizá, así, comprendería tu ausencia. Mas eso sería demasiado fácil... La vida no es tan sencilla, o a lo mejor somos nosotros que somos incapaces de entenderla si no es complicada.
Buff, la cabeza ya me da vueltas... Espera, dame un momento... que me siente... Ay... Ya está... Sí, ha pasado... Es que, de vez en cuando, este vacío que tengo dentro es tan grande que me llega a marear. El precipicio que hay delante es demasiado profundo y da vértigo sólo de mirarlo. Así es como me dejaste: rota y vacía, como una muñeca con la que ya no se juega y espera en un baúl, debajo de juguetes más nuevos, pese al paso de los años. Con una tenue esperanza.
Siento nostalgia al recordar días enteros en la playa... ¿Sabes?, creo que prefiero besos fríos, vacíos y distantes a no tener besos... tal vez, haya sonado egoísta, pero ya me da igual. ¿Egoísta? Podría ser peor y lo sabes. Lo tuyo fue peor y todavía no comprendo cómo te marchaste sin mala conciencia... Te fuiste tan tranquilo con una sonrisa burlona. Ésa que, algún día, me llegó a cautivar y que, en ese momento, me repugnaba y entristecía.
¿Yo fui tonta? ¿O tú fuiste demasiado listo? ¿Ambos creíamos en algo que, realmente, jamás existió? Ya no sé ni qué pensar... Así que te digo esto para que sepas que me hiciste daño, que otras siempre te guardarían rencor. En cambio, yo siempre te esperaré.

miércoles, 4 de enero de 2012

Dia 1 del "Diari de laboratori" (català)

Dilluns (26-9-11)
 Aquest era el primer dia al laboratori i era, també, el primer cop que jo anava a unes instal·lacions d’aquestes característiques. Fer-les servir? La meva experiència en un laboratori era pràcticament nul·la, així que tenia la sensació que tot allò m’anava massa gran. I si feia algun desastre? Seria propi de mi... En qualsevol cas, també em semblava una oportunitat única per aprendre coses que, d’una altra manera, no podria ni veure. Anava nerviosa, però em sabia el plantejament de l’experiment de memòria i havia fet un cop d’ull als apunts de biologia que em podien ser útils abans de sortir. Volia causar bona impressió, però sabia que, allà, em sentiria ben ignorant. No anava desencaminada, aquesta va ser la meva sensació la major part del temps que vaig estar-hi. Malgrat tot, si el que em van ensenyar (que va ser molt més del que m’imaginava) ja ho hagués sabut, quina gràcia tindria haver-hi anat?  No hi ha millor alumne que el més ignorant, perquè aquell és el que es fixarà en tot i ho aprendrà tot, sense pensar en cap moment: “això ja m’ho sé, no cal que presti atenció”. Potser, aquesta va ser la meva sort.

martes, 27 de diciembre de 2011

El armario (castellano)

 El armario sigue ahí, en el rincón, con las puertas cerradas. ¿Sabes?, todavía está vacío. No he sido capaz de abrirlo de nuevo, de ocupar sus estantes otra vez. Quizá ya esté lleno de polvo. Tengo miedo de que, al abrirlo, lo poco que quede de ti en esta casa se vaya para siempre. Creo que aún huele a ti, a tus jerséis y a tu colonia, conserva el olor de tu piel.
 A veces, me entra el deseo de abrir sus puertas, por última vez, y sentir tu olor de nuevo, aunque sólo fuese una vez más. Sentir, de nuevo, que estás a mi lado, que me apoyarás pase lo que pase, que nunca me abandonarás. Pero, de repente, recuerdo que, si lo hiciese, te perdería para siempre, que la poca presencia que queda en casa de ti se desvanecería para siempre jamás. Mi corazón da un salto y huyo de la habitación, donde está el armario, como si temiese que hubieras escuchado mis pensamientos.
 Puede que nunca más nadie vaya a usar ese armario. ¿Dejar que otro lo llene de sus cosas? Me estremezco sólo de pensarlo. ¿Sustituirte por otro? No podría. Así que el armario sigue vacío, en su rincón, conservando lo poquito que me queda de ti.
 Aun hoy, recuerdo esa noche, cuando te marchaste sin poder decir un sencillo adiós. Al llegar, tu mano ya estaba fría y tu rostro pálido. Ojos vacíos de toda expresión. ¿Por qué?, me sigo preguntando. En ese momento no lo entendí, pero ahora sé que perderte a ti significó perder un pedazo de mí, y uno muy importante. Quizá es por eso que no me atrevo a abrir el armario, porque si lo hago, ese cachito de mí me abandonará y seré una cáscara vacía.
 Pero, hoy, me siento débil y estoy cansada de huir y tener miedo. Me tiembla la mano, pero he decido hacer algo que pensé que nunca haría. Mis pasos son vacilantes. El pomo cede fácilmente y la puerta se abre. Sale un soplo de aire cálido de dentro que huele a ti y susurra un dulce "te quiero"... En un momento, todo eso se desvanece como si no hubiese existido nunca.
 Por primera vez, miro el armario abierto y me doy cuenta que, ahora sí, está completamente vacío. Ya te has ido para siempre y yo no puedo hacer otra cosa que echarme a llorar. Cierro el armario de un golpe y, por última vez, huyo de esa habitación. Tu ausencia duele demasiado.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Dormir. Comer. Pasear. Jugar. (castellano)

Dormir. Subirme a la cama. Despertarte. Comer. Pasear. Dormir. Jugar. Ladrar un poco para que me hagáis más caso. Mendigar migas. Dormir. Subir al sofá clandestinamente. Robar calcetines. Pasear. Traerte la pelota. Jugar. Dormir. Llorar cuando te vas. Esperar atenta delante de la puerta. Saludarte cuando llegas a casa. Roncar mientras estudias. Soñar que duermo. Soñar que juego. Dormir. Dar mil vueltas por casa para curiosear. Llevarte la correa. Pasear. Derretirme cuando me rascas detrás de la oreja, sí, sí, justo ahí. Hacerme la muerta cuando me digas "¡pum!". Ser obediente con el 'sit'. Jugar. Dormir mientras me acaricias. Hacer de aspiradora por la cocina. Pasear. Intentar cazar palomas por la calle. Saludar otros perros. Esperarte en la puerta del súper. Dormir. Comer. Pasear. Jugar.
Básicamente, quererte.

 Gina, mi tesoro 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La infancia (castellano)

  Ah, qué hermoso paisaje, qué hermoso. Hoy mi corazón se ha visto turbado por recuerdos brillantes, tan brillantes que mis ojos han tenido que desprender lágrimas, a causa del dolor de mis vivencias  pasadas. Numerosas imágenes han sucedido en  mi mente como una película. Pero hace tiempo que apenas tengo fuerzas para comer, para caminar, las fuerzas que me restan las uso para vivir. Hoy, al romper el alba, ha venido mi hijo, junto mis nietos, para llevarme a un lugar impregnado de emociones pasadas. Una granja, pero, ¿era una granja? No, no era una granja, era LA granja. La granja que me vio nacer, la granja que vio crecer, madurar. Cada piedra, cada planta, traía consigo sensaciones pasada y rostros. Oh, sí. Rostros inocentes, redondeados por la infancia y rostros difuminados que los años han ido borrando lentamente. Tantos nombres, tantas aventuras. Los nombres me han ensañado el valor de la amistad, la sinceridad; las aventuras me han mostrado que el camino tiene bifurcaciones, decisiones, que hemos de saber tomar sabiamente. He recordado historias que jamás debí olvidar, que hace años me hubieran mostrado un camino más claro y seguro. Pero el tiempo y años han hecho mella en mí. Mi capacidad de moverme es tan limitada… Hay algo en mi interior que me dice que mi misión en la vida ha concluido, que mi existencia actual lo único que hace es molestar, ¿es cierto? La respuesta no la poseo yo y puede que no la posea nadie nunca. Pero hace tiempo que aprendí que, en ocasiones, es más importante mirar el presente que girar la cabeza y mirar el pasado, o forzar mucho la vista teniendo demasiado en cuenta el futuro. Pero el tiempo de infancia sucedió hace muchos, muchos años y es algo que nada ni nadie hará volver.

domingo, 4 de diciembre de 2011

"Quizá" II: la promesa sin cumplir (castellano)

Se oían espadas lejanas, flechas silbando, prácticamente imperceptibles, y decenas de hogueras repartidas aquí y allí. Pero el joven caballero sólo oía el sonido del viento y miraba la Luna como si no existiese nada más bello. Tras un suspiro, se giró y subió a su caballo blanco que aguardaba detrás. Con un chasquido comenzó a andar al paso, acercándose más y más al ruido de escudos, lanzas y sangre derramada y alejándose de los árboles que les mantenían seguros y escondidos. En ese momento, la brisa le trajo unas tristes palabras seguidas por un beso dulce y sincero. El joven caballero sintió como le temblaban las manos y, levantando la cabeza, contestó a ese desesperado ruego:
"Mi vida, mi sol, mi cielo azul, mi Luna en las oscuras noches, mi amor más grande, mi tesoro más preciado... ¿Son tuyas estas palabras que me ha traído la noche? ¿Acaso rezas por mí cada noche? ¿O, quizá, esta súplica pertenezca a otro caballero?
Quizá ya te hayas olvidado de mí. Mas yo te recuerdo cada día, cada vez que me despierto, cada vez que sueño. Sé que, quizá, cada día sea el último. Cada batalla es una oración continua para seguir vivo al llegar la noche.
 Cuando cojo la espada recuerdo dónde estoy y qué estoy haciendo aquí. Entonces, siempre pienso en ti y en cómo me gustaría estar contigo de nuevo. Lo sueño cada noche, pero quizá sean recuerdos o quizá son simples sueños. Al marchar, te juré que volvería, que no sería un viaje sin retorno, que nunca estarías sola. Ahora me he dado cuenta que, quizá, estaba equivocado. Quizá mi promesa se quede sin cumplir. Al final, te habré fallado como siempre temí.
¿Por qué el mundo es tan injusto? ¿Dónde quedan esos días pacíficos? ¿Cuándo nuestras preocupaciones pasaron a ocuparse de la muerte? Quizá lo hicieron desde el principio. Quizá no fuimos capaces de verlo. Quizá fuimos niños demasiado tiempo.
Vida mía, no hay nada que desee más que volver a tu lado. Abrazarte y susurrarte que todo irá bien, que estamos juntos, que sueño con tu cabello rojizo. Quizá no pueda volver a apretarte la mano cada vez que te estremezcas por el desarraigado aullido de un lobo solitario. Sólo de pensarlo me vuelvo loco, o quizá la guerra ya me haya enloquecido.
Amor, ojalá nunca conozcas la guerra como he hecho yo.Ya no sé a cuántos soldados como yo he matado y eso me está consumiendo el corazón. Quizá, detrás de cada una de sus espadas, haya una historia como la nuestra: otra bella carita con mejillas rosadas y lágrimas contenidas que espera su vuelta. No dejo de pensar que, quizá, me acabará tocando a mí. Quizá mi escudo no sea tan imbatible como el herrero me hizo creer. Quizá mi espada me falle pese a su empuñadura de esmeraldas. Al final, ¿qué más da todo eso? El filo de la espada es lo único que cuenta. Quizá la armadura, que me pusiste antes de marchar, no sea suficiente. Y, ¿sabes?, siento no haber sido un héroe hasta ahora. Pero los héroes siempre acaban muriendo y, en esta guerra, ya he visto demasiados héroes... todos caídos. Puede que, al final, consiga salir de aquí vivo... Sería demasiado perfecto, ¿no? He descubierto que la realidad es de todo... menos perfecta.
 Así que, ¿qué harás sin mí? Por favor, sigue viviendo, sigue amando, sigue descubriendo el sol cada mañana y la Luna cada noche. Pero, por favor, guarda mi recuerdo. Quizá, de aquí unos años, cuando hables a tus hijos de tu juventud recordarás que yo te amé. Por favor, recuerda mi nombre y mis ojos, nuestras manos entrelazadas y las miradas cómplices. Quizá todo eso marche conmigo al morir. Quizá ya lo has olvidado.
O quizá yo vuelva algún día. Quizá podré abrazarte antes de lo pensado. Quizá nuestras manos estarán juntas antes del próximo invierno. Quizá podremos recordar juntos esos días en el castillo, cuando sólo éramos niños que jugaban a ser un príncipe valiente y una hermosa princesa. Quizá podremos volver a ver la corte y la guerra como una aventura lejana, historias que no son la nuestra. Quizá otro paseo a caballo por el bosque..."
Nadie lo vio. Nadie pudo verlo. Los árboles y la oscuridad jugaron a su favor. Un movimiento rápido, preciso, silencioso y letal. El caballo blanco, al ver y oler la sangre, se encabritó y salió galopando de allí. El cuerpo cayó pesadamente al suelo por la armadura y comenzó a formarse un charco carmesí sobre la hierba. El culpable se escapó entre las sombras. La espada, con una bella empuñadura de esmeraldas, permanecía en la mano de su dueño, leal hasta el último momento.
 Una nube fue empujada por el viento nocturno y la Luna vio unos ojos verdes ya vacíos de expresión y un "quizá" lleno de esperanza que todavía se asomaba por los labios del joven caballero. A lo lejos, un lobo aulló, un corazón se rompió y comenzó a llover. Quizá para siempre.

sábado, 3 de diciembre de 2011

"Quizá" I: el ruego (castellano)

La Luna bañaba de plateada luz la ventana abierta, aquella donde la dama miraba la noche, apoyada en el alféizar, con su bello camisón blanco. Respiraba lentamente y, de pronto, comenzó a hablar en susurros con las estrellas:
"Quizá vengas mañana. Quizá no vuelva a verte jamás. Quizá no vuelva a salir el Sol. Quizá ésta sea tu última noche. Quizá, algún día, volveré a sonreír sin falsedad. Quizá nos queramos para siempre. Quizá...
Ver como te ibas, encima de tu caballo blanco, fue muy duro. ¿Volverás? Quizá. No depende de mí, pero sé que tampoco depende de ti. Quizá del destino, quizá de Dios, quizá de nadie. Aun así, te ruego que escuches mi más desesperada súplica: blande tu espada fuerte y sabiamente, que ninguna flecha traicionera llegue a rozarte, no permitas que ninguna lanza hábil se te lleve de mi lado. Por favor.
Rezo por ti cada noche, ya es lo único que me ayuda a olvidar el frío que trae la Luna últimamente. Y es que estoy triste sin ti, pero sé que debes de estar allí cumpliendo con tu deber y protegiendo tanto tu honor como el de los tuyos. Mas ojalá estés aquí, bien pronto, y podamos ver juntos amanecer, como tantas veces hicimos antes. Amor mío, no puedo evitar añorarte cada segundo del día y pensar que quizá no vuelvas. Quizá.
Mientras te vestía con tu armadura, justo antes de partir, sentía como el miedo me roía por dentro, y supe ver que a ti, pese a las palabras de fingida confianza, también te sucedía. Te observé toda la noche y vi como el temor te cubría el corazón, se infiltraba en tus sueños y te daba una noche llena de pesadillas. Quizá la última noche juntos.
Me gustaría escribirte una carta, pero no encuentro las palabras y tampoco sé qué contarte porque, aquí, todo sigue igual. Eres tú quien tiene novedades. Espero que las noticias que, pronto, me traigan de ti no sean un escudo con tu blasón y un "lo lamentamos, luchó hasta el final con valentía". ¿Es mucho pedir? No me importa que no seas tan valeroso como los héroes de las historias.
Quiero volver a ver tus ojos verdes, tu cabello rubio y quiero poder cogerte, de nuevo, la mano. Otro paseo a caballo por el bosque de otoño o de primavera, qué más da. Pero quizá todo se quede en un sueño...
Así que, a falta de pergamino y pluma, hago sonar mi triste voz esta noche, aquí, y envío estas desesperadas palabras a las estrellas, a la Luna y al viento. Son la tenue esperanza de que, algún día, te lleguen y recuerdes que yo espero tu regreso. Quizá no sea más que una vana ilusión. Una ilusión como la de aquellos cuentos de hadas que, alguna vez, nos contaron de pequeños. ¿Recuerdas? Cuando sólo éramos niños, y la guerra y el amor sonaban a leyendas lejanas y complicadas. Asuntos que jamás nos iban a preocupar.
Ahora me doy cuenta que, quizá, tu viaje no tenga regreso..."
La dama lanzó un dulce y sincero beso a la noche... después, una lágrima fugitiva se escapó y formó un pequeño diamante en la fría piedra del suelo. Quizá una tímida estrella caída del cielo por la tristeza.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Introducció al meu Treball de Recerca (català)

 Aquí comença el meu Treball de Recerca, un curiós viatge a través del DNA, els seus components i les seves formes de funcionar. Tot amb l’objectiu desbrinar si utilitzant un compost, tan simple i comú com la sal, podem controlar-lo a voluntat. Passarem per programes de bioinformàtica, E. Coli’s manipulades genèticament i diferents articles científics que ens ajudaran a aclarir les misterioses maneres amb les quals el DNA controla l’expressió d’uns o altres gens, i si alguna d’aquestes podria ser, senzillament, la sal comuna: el clorur de sodi (NaCl). 
La meva primera simulació del DNA

lunes, 21 de noviembre de 2011

El Temps (català)

 El Temps: allò que passa sense passar; que sense canviar res, ho canvia absolutament. El Temps, invisible i discret, silenciós i inexorable. Tan petit que se t'escola entre els dits, tan gran que ningú no s'escapa d'ell. Capaç de fer-te somriure i plorar alhora. Escriure sobre ell és quasi tan inútil com intentar parar-lo. Pel Temps que no hi ha ni present ni futur, ni ahir ni demà, un no-res sense fi. I és tan difícil que no trobo les paraules, i és tan difícil de descriure'l que sembla que se'n rigui de nosaltres.
 El seu pas sempre deixa fondes petjades, marques que ja ningú podrà esborrar perquè són massa profundes, perquè és massa tard; perquè el Temps sempre va al mateix compàs que nosaltres i, alhora, sempre va per davant. El Temps, un altre món lligat irremeiablement al nostre.
 I es podrien dir tantes coses del Temps, i es podria dir tan poc del Temps... Va i ve, marxa i torna, creu que no ens adonem de quan corre o quan es cansa i va a poc a poc. De vegades ens avisa que la pròxima serà la nostra estació; d'altres, passa la porta oberta sense dir-nos res, i quan la veiem ja és massa tard. El Temps té aquesta qualitat: sovint aconsegueix que sigui massa tard per tantes i tantes coses.
 Temps, sovint t'odiem sense saber el perquè. Temps, a vegades t'estimem amb un amor cec. Així que, Temps, vine i queda't per sempre, fes aquest moment etern; o marxa i no tornis mai més al nostre costat.

El Tiempo (castellano)

 El Tiempo: eso que pasa sin pasar; que, sin cambiar nada, lo cambia absolutamente todo. El Tiempo, invisible y discreto, silencioso e inexorable. Tan pequeño que se te cuela entre los dedos, tan grande que nadie escapa de él. Capaz de hacerte sonreír y llorar a la vez. Escribir sobre él es casi tan inútil como intentar pararlo. Para el Tiempo que no hay presente ni futuro, ni ayer ni mañana, una nada sin fin. Y es tan difícil que no encuentro las palabras, y es tan difícil describirlo que parece que se ría de nosotros.
 Su paso siempre deja hondas huellas, marcas que ya nadie podrá borrar porque son demasiado profundas, porque es demasiado tarde; porque el Tiempo siempre va al mismo compás que nosotros y, a la vez, siempre va por delante. El Tiempo, otro mundo ligado, irremediablemente, al nuestro.
 Y se podrían decir tantas cosas del Tiempo, y se podría decir tan poco del Tiempo... Va y viene, se va y vuelve, cree que no nos damos cuenta de cuando corre o se cansa y va poco a poco. A veces, nos avisa de que la próxima es nuestra estación; otras, pasa la puerta abierta sin decirnos nada, y cuando la vemos ya es demasiado tarde. El Tiempo tiene esta cualidad: a menudo consigue que sea demasiado tarde para tantas y tantas cosas.
 Tiempo, a menudo te odiamos sin saber el porqué. Tiempo, a veces te queremos con un amor ciego. Así que, Tiempo, ven y quédate para siempre, haz este momento eterno; o vete y no vuelvas jamás a nuestro lado.

sábado, 29 de octubre de 2011

Queriéndote (castellano)

Abrazarte. Mirarte a escondidas. Cogerte la mano cuando estás cerca. Entrelazar mis dedos y los tuyos. Que me hagas reír. Ponerme tu chaqueta cuando hace frío. Hacerte reír. Dormirme a tu lado. Quererte hasta que duele el corazón. Oír tu voz hablándome, da igual de qué. Que me consueles cuando estoy triste. Contarte cosas sinsentido. Bailar contigo hasta que los pies digan basta. Sonreírte cuando te cazo una mirada furtiva. Besarte. Secarte las lágrimas. Reír juntos hasta no poder respirar. Que me susurres cuánto me quieres. Que me lo demuestres cada día. Discutir hasta que me calles con un beso. Acariciarte como un pequeño tesoro. Compartir un helado. Volvernos locos juntos. Descubrir los secretos de la noche contigo. Ver juntos amanecer, tanto el día como la noche. Descubrir tanto amor en esos ojos tuyos. Intentar que los míos también lo dejen ver. Robarte el corazón con una mirada. Que me escuches cantar hasta perder la voz. Delirar juntos hasta perder la realidad. Soñar contigo cada noche. Volar juntos a lugares donde no existe el mañana. Envejecer a tu lado. Arrancarte una sonrisa con cualquier payasada. Tardes contigo y un café. Que me hagas tan feliz. Pero lo más importante es que me dejes hacerte tan feliz como tú a mí.

lunes, 17 de octubre de 2011

La llegenda que el vent m'explica (català)

BSO: http://www.youtube.com/watch?v=vrLHOxxMqeY&feature=related

El vent m'acaricia la cara i, d'entre els seus mil dits i els seus inquietants xiuxuejos, distingeixo una història, una llegenda que em porta a centenars d'anys enrere, a paratges llunyans, però estranyament familiars... Un bosc amb diferents arbres, però al cap i a la fi, és el mateix bosc i me'l conec a la perfecció...
 Aquí, al penya-segat, amb el mar metres avall, però el seu perfum salat venint cap a mi, com un petó entre la foscor, sento que sóc feliç deixant-me endur. El vent, la terra, el cel i el mar, tots junts, volen portar-me a aquell temps passat, quan tot això era el mateix, però diferent lloc alhora. Ni tan sols jo sóc capaç d'explicar-ho... només tanco el ulls i em deixo portar, confio en tots ells, sé que no em volen fer mal, mai volen fer mal a cap ànima.
 I veig castells en els seus temps de glòria, cavallers dins brillants armadures, dames que volen el seu trobador guerrer, cartes que mai arribaran al seu destí... Em passejo pels prats i els pobles, sento sorolls que fa segles que no s'escolten, olors que no s'ensumen des de fa generacions, i noto la màgia al aire, cavalls que porten prínceps passant pel meu costat, tristeses i alegries tan reals com les meves, sentiments igual d'humans i fràgils...
 Sento que floto, que he marxat a un lloc d'on ja no s'hi torna, que t'atrapa amb les seves belles cançons i els versos perfectament rimats. Sé que em vull quedar aquí, que és massa meravellós com per ser-hi només un instant... Però el vent, la terra, el cel i el mar, tots junts, em recorden que no és el meu lloc i, a poc a poc, desfan tot allò que havien construït al meu voltant: els castells queden fets runes, els cavallers moren a les guerres, les dames veuen marxar el seu amor amb una princesa més jove i bonica... Tot es fa miques a poc a poc.
Crido.
 Per què? Per què no puc tornar? Puc ajudar-los, ajudar-los perquè els seus somnis es compleixin, fer arribar les cartes que, d'altra manera, es cauran sobre un roser i les espines trencaran les paraules, esgarraran tots els sentiments que hi ha dins, tot en un sospir.
 Però el vent, la terra, el cel i el mar, tots junts, em fan tornar al present i em recorden, amb melancolia, que tot això només és un bell pedaç de la història que ha desaparegut per sempre més, focs que s'han apagat i mai més revifaran.

miércoles, 12 de octubre de 2011

El cuento imperfecto (castellano)

Y llega un día en que descubres que en el mundo no siempre brilla el sol. Primero descubres tus propios defectos y te decepcionas a ti misma al ver que, a diferencia de lo que pensabas cuando eras pequeña, no eres una princesa, que no eres esa niña de los cuentos, que las historias no hablan de ti. Pero lo asumes y te propones mejorar para, al final, no para ser la princesa del cuento, sino para escribir tu propio cuento, donde tú quizá no seas perfecta, pero la gente que te rodea lo será.
 Pero, poco a poco, creces y, a medida que estás más arriba, ves más y más que el mundo no es perfecto y, en definitiva, que nadie lo es.
 ¿Nadie? Siempre queda alguien que, para nosotros, es nuestro icono, nuestro ejemplo a seguir, esas personas que piensas que siempre toman la decisión correcta, que tienen una moral impecable y crees que nunca llegarás a ser como ellas pese a que lo aspiras con ganas. Siempre te queda alguien en quien confiar ciegamente, alguien que sabes que nunca se fallará a sí mismo ni a los demás, alguien en que todo el mundo se apoya al cojear, que ojalá fueses que como esa persona que nunca se equivoca y siempre consigue lo que se propone. Esas personas que estarán contigo en tu cuento perfecto.
 Y, finalmente, llegas a ese momento en que ni siquiera tus más perfectos ejemplos se salvan, el instante en que te das cuentas de todos sus defectos, que no eran tan buenos como parecían, y, sin saber por qué, sientes que te han fallado, que en cierta manera te han mentido, cuando en realidad lo que ha pasado es que no te han mostrado toda la verdad cuando pensabas que lo sabías todo. Te sientes sola, porque entre las páginas del cuento sólo estás tú, que el cuento que siempre te contaron es mentira, no se corresponde al mundo real y, furiosa, rompes sus bellas y tristes páginas.
 Y ése es un momento duro, difícil, porque es el momento en que te haces mayor de golpe, en que la infancia se queda, definitivamente, atrás, guardada cuidadosamente en un cajón del que sabes que ya no saldrá, así como los pedazos del cuento. Cuando descubres que ni tú eres perfecto, ni que nadie lo es, que el mundo está hecho para alegrarnos y decepcionarnos a partes iguales, que hay el mismo rato de día que de noche a lo largo del año, que hay los mismos días de verano que de invierno. Porque cuando tus iconos caen, sólo puedes agarrarte a lo bueno que hay en ti y en el resto de personas, pero sabes que ya nunca desearás ser otra persona, porque todos tenemos luces y sombras y nadie es más luminoso que otro... no existen esos cuentos perfectos en los que siempre creíste.
 Y deseas ignorar a conocer, hacerte pequeño en vez de envejecer, pero ya es demasiado tarde, la verdad te ha hecho madurar de golpe y ése es un paso que no tiene marcha atrás, ya se han borrado todas las letras del cuento, de pronto ni siquiera eres capaz de recordar de qué iba: es el momento de empezar con una nueva página en blanco.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Perteneceré a ese lugar para siempre (castellano)

Daría cualquier cosa por volver a ese momento, aunque sólo fuese un instante, un efímero instante, a ese mágico lugar, allí donde mi alma está en paz. Donde los arboles son altos, frondosos, son tu escudo contra la lluvia, la noche, la luz demasiado brillante, el miedo; mas es un lugar mágico, luminoso, donde los sueños se vuelven algo tangible, que puedes acariciar con la punta de los dedos, puedes probar su dulce sabor.
 Hay arroyos sobrevolados por pequeñas hadas de colores, finas como la niebla, de risa tan cristalina como las frías aguas que bajan de la montaña. Centenares de pájaros que, apoyados en las altas ramas, entonan una bella melodía, la música del bosque que, de noche, suena con la voz de los búhos, que forman un bello dúo con los reyes de la oscuridad: los lobos. Hay quien los llama asesinos, demonios, corazones corruptos que no han encontrado el camino de vuelta al Origen; pero yo creo que son más bien fragmentos de la magia de la Naturaleza que han decidido formar parte de este mundo mortal, recordándonos lo letal que puede ser la belleza, lo preciosa que puede ser la noche, que no podemos cambiar las leyes del mundo a nuestra voluntad, fragmentos de magia que lloran, cuando el sol se va, por todo el dolor del mundo, por todos los corazones rotos, todos los sueños hechos pedazos, trocitos tan pequeños que ya nunca se podrán reconstruir.
 Y estos bellos lobos habitan este lugar en el que, una vez, viví; donde la vida me pareció más dulce que la miel, más fresca que la brisa, más vibrante que el bosque entero. Allí, entonces, supe que era mi lugar; que yo pertenecería, por siempre jamás, a ese bosque: donde las estrellas se confunden con la Luna, donde el Sol brilla cada mañana con renovada fuerza, como si cada día fuese un nuevo soplo de vida, de valor, de belleza, de felicidad.
 Una armonía que nunca más he vuelto a sentir... galopar entre esos árboles que fueron mi casa, mis paredes, me acogieron y me dieron de comer, conocí a mis nuevos compañeros de la vida, sentí el contacto de la tierra húmeda entre los dedos, el olor a hojas marchitas, el ruido del agua al correr, la música que sonaba día y noche...
 Pero me arrancaron de ese lugar y ahora no sé dónde ir porque no sé volver allí; estoy sola en este gran mundo, sola y triste... sólo tengo ganas de llorar y volver a mi hogar. Daría lo que fuese por volver... tan sólo instante.

BSO: http://www.youtube.com/watch?v=ggbcKx3yitw

martes, 20 de septiembre de 2011

El viajero (castellano)

El viajero solitario, incansable. El hombre que recorre leguas y leguas en silencio, sólo consigo mismo, a lomos de su veloz caballo tordo. El cansancio no le pesa o quizá le pese tanto que ya no se da cuenta de ello; tantas noches sin dormir que ya ha olvidado qué es soñar.
 Nadie sabe qué busca o a dónde va, pero avanza de posada en posada, de bosque en bosque, cerrando los ojos sin dejar nunca de vigilar, como si esperase que cualquiera fuese su más letal enemigo. Es una sombra en la noche, un espíritu libre y preso a la vez.
 En los ojos del viajero refulge la desconfianza, la perspicacia y las ganas de ocultarse a sí mismo, de ser un anónimo más; pero bajo todo eso quizá puedas ver una chispa de esperanza y tristeza a la vez, recuerdos lejanos de lo que, una vez, fue una vida feliz o quizás tan desdichada que huye de ella. Siempre en marcha, siempre recorriendo caminos, siempre cruzando bosques y campos.
 Se acopla a una caravana si ve que con ello conseguirá comida caliente y noticias nuevas de voz de algún juglar ambulante. Aunque no hablará. Cierra los ojos y suspira, deja que la música fluya en la noche y desea ser una estrella, de ésas que brillan cerca de la Luna, a lo mejor, así, su cansado y curtido corazón hallará descanso. Antes de que salga el Sol, el viajero ya habrá abandonado la compañía y no quedará rastro de él, como si jamás hubiese estado, como si la noche anterior sólo hubiese habido la presencia de un silencioso fantasma.
 Y dicen que al viajero le sigue una gran águila real, hermosa como ninguna, que pasa horas lustrándose sus pardas y doradas plumas, que sabe cuál será el siguiente destino del viajero. Dicen que roba para el viajero; dicen que es la amada del viajero, muerta años atrás en extrañas circunstancias; dicen que no es más que la Muerte que espera el momento oportuno para llevarse al viajero; dicen que son los remordimientos del viajero que jamás le abandonarán; dicen que el águila es un dios, porque dicen que el viajero es un hijo de dioses.
 Se han escrito canciones y poemas sobre el viajero, pero nadie sabe todavía quién es, nadie sabe dónde va, nadie sabe qué busca, nadie sabe cuándo se lo va a encontrar en cualquier camino, nadie sabe de qué color es su alma, nadie sabe de qué bando está o si realmente está en algún bando, nadie sabe qué será de él, nadie sabe qué le sucedió, nadie sabe por qué le llora a la luna, ni por qué reza a los dioses con tan bellas plegarias que harían llorar a bárbaros.
 El viajero cabalga de día y de noche, el viajero sigue su eterno camino.

BSO: http://www.youtube.com/watch?v=p_I8zhazCdE&feature=related

sábado, 10 de septiembre de 2011

Se acerca el invierno o el verano se va (castellano)

Unos dicen que se acerca el invierno, otros que el verano se va discretamente; yo sólo sé que, a partir de ahora, los días serán cada vez más cortos, más fríos y no sé si eso los hará peores o, simplemente, diferentes: más tranquilos, menos locos, tal vez sí más aburridos, pero quizá igual de intensos. Seguramente echaremos de menos el sol, la playa, las noches cálidas que son cortas y eternas al mismo tiempo, los horarios descontrolados y ese espíritu que, sin saber por qué, nos invade a todos cuando los días son calurosos, largos y... libres.
 Tenemos la sensación de estar entrando en una noche larga, fría, oscura y deseamos que se haga de día bien pronto. A veces olvidamos, que el invierno tiene sus encantos, sus pequeños detalles, helados y hermosos, que por un momento nos hacen olvidar qué es el verano. Es por eso que el invierno vuelve cada año, el motivo por el cual el verano desaparece de pronto, sin dejar rastro. Y es que, aunque no haya sol, brillan las estrellas y, por encima de ellas, la Luna con sus idas y venidas.
 De esta manera, pasamos el invierno y el frío se va y se lleva con él los días cortos y el silencio demasiado profundo, para dejar paso a un nuevo verano, que esperamos durante meses y que devuelve la calidez al aire, al mar y a nuestras vidas, adormiladas y heladas por el largo invierno.
 Así pues, ahora dejamos atrás este verano, para adentrarnos en este nuevo invierno que promete ser tan frío como el resto, pero menos oscuro y silencioso, un invierno suave... creo que se llama otoño.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La nit (català)

La nit, aquelles hores en què tot es para, on el temps comença a anar a poc a poc fins que sembla que s'atura. La foscor i el silenci es barregen, s'entrellacen, per a arribar a un moment en què tot està quiet, fosc, en silenci, en una pau que la llum sempre s'emporta al despertar el matí.
 La lluna i les estrelles ballen en una estranya, però bella, dansa: cada nit, abans de la posta de sol ja juguen i fins al trenc de l'alba no deixen aquest joc perfectament harmoniós, sincronitzat, com si no hi hagués demà. El seu etern i impossible amor que sempre balla, ho intenta, i l'esperança s'esvaeix cada matí, com la boira matinera, per tornar quan la nit torna a vestir el seu vestit ple de petits i brillants diamants, com llàgrimes congelades, congelades en el temps, sentiments congelats, però càlids.
 I jo, tan lluny de tots ells, tan petita al seu costat, tan insignificant... jo em limito a contemplar-les, a veure com ploren sempre que arriba el Sol i, resignades, marxen fins la següent nit. Em sento, respiro, bec de la tranquil·litat de la nit i la faig meva, intentant ser un membre més, com la Lluna i les estrelles, com el silenci i la foscor, com el lent compàs del temps que, inexorable, apropa de nou el matí.
 Podria mai ser realment un d'ells? Convertir-me en una ombra més i confondre'm amb tots ells? Deixar de ser una simple ànima humana, petita i fràgil, en mig de l'univers, immers en l'eterna nit, per poder formar part de la màgia de la nit, compartir els seus secrets, la seva pau...
 I fins desitjar que mai arribi l'endemà, que sóc feliç així, aquí i ara, que el matí no té perquè venir mai més.

martes, 9 de agosto de 2011

Preparando el gran salto (castellano)

 Ya tenía un objetivo en su vida por el que luchar. Hasta entonces el único sueño que perseguir había sido la universidad. Oh, sí. Ésa había sido su única meta concreta: alcanzar la carrera que quería estudiar, pero lo que vendría después siempre había sido un interrogante, algo en lo que evitaba pensar para no darse cuenta que sus sueños no eran muy ambiciosos y que no sabía qué esperar de la vida.
 Después del colegio la universidad, ¿y luego qué habría? Nada pensado, nada deseado especialmente... hasta ese momento. Ahora ya tenía un nuevo objetivo, sabía cual sería el siguiente paso: un gran salto. Pero debía ser precavida, era arriesgado, aunque no tenía miedo, sólo emoción y ganas de que los años pasasen en un suspiro.
 Todavía no sabía qué quería de la vida más allá de estos pocos años próximos, pero al menos ya sabía donde encontraría la respuesta. Oh, claro que lo sabía.
 No es consciente que su mundo y sus sueños han dado la vuelta con sólo tomar la decisión de querer saltar y abrir una nueva puerta. Sólo se da cuenta de que algo importante ha cambiado, pero aun no sabe qué es y siente que ya no puede pararlo.
 Pero no... espera... te estás avanzando demasiado, joven aventurera, hay que ir a poco a poco y con pies de plomo. No, no te apresures tanto, tienes todo el tiempo del mundo. Ahora tienes cosas más importantes que hacer si realmente quieres saltar.
 De momento, sólo prepárate y asegúrate que los pasos anteriores al salto son firmes y dejan huella, es lo más importante por ahora; el resto ya vendrá, no tengas tanta prisa.
 Antes era la universidad, ahora tienes otro sueño mucho más ambicioso, pero no por él te olvides de tu objetivo principal del momento. Habrás de subir muchos peldaños, nada fáciles, para poder saltar sin hacerte daño. No puedes saltarte todo lo que viene antes porque también es muy importante y bello, no necesitas ir tan deprisa... tu oportunidad llegará, sólo has de ser paciente y cumplir con todo aquello que se espera de ti ahora.
 No olvides el resto de tus sueños por uno solo, por muy grande y brillante que sea. Ya has invertido demasiado en los demás como para dejarlos aparcados así. Además, algunos de ellos serán tu billete de ida... sabes bien que el de vuelta no está asegurado. Si saltas al vacío en plena oscuridad no sabes lo que te encontrarás abajo: tal vez más vacío... o un lugar lleno de luz y recubierto de cojines para que la caída no sea más que una mera transición suave, comparada con todo lo que te espera en el sitio al que has llegado, tan lleno de luz...

sábado, 6 de agosto de 2011

Australia: decidida la mayor aventura de su vida (castellano)

 Había tomado una decisión y nadie iba a hacerla cambiar de opinión. No podría ser entonces ni a corto plazo, pero poco importaba.
 Tardaría algunos años en marcharse, podía prepararlo todo bien, tenía tiempo suficiente y motivación de sobras. Iba a ser la mayor aventura de su vida y había de esperar el momento adecuado para que todo saliese bien.
 ¿Qué la movía a hacer algo así? Ganas de ser libre, de romper con todo, de empezar de cero por el mero hecho de hacerlo, de conocer gente totalmente nueva y diferente...
 ¡Ay, qué bien suena!, pensaba. Aun no sabía si sólo le comportaría unos meses de su juventud o, quién sabe, podría ser la decisión más importante de su vida. Un viaje que la cambiaría seguro.
 Con todo en una maleta, marchará a una nueva ciudad donde hablan otro idioma, donde no conoce absolutamente a nadie, donde la magia tal vez sí exista a su manera, habrá momentos de nuevas y excitantes emociones y otros de añoranza, lo sabe incluso antes de marchar. Mas sabe que irse a la otra punta del mundo para ser libre la hará feliz.
 Le sonaba un tanto paradójico que, dejando atrás todo aquello que tenía y amaba, pudiese llegar a sentirse completa y feliz. Pero ella era así, llena de sentimientos y pensamientos que, pese a no tener sentido, la hacían sentirse bien. Ésta era la locura más grande que nunca se le había ocurrido y, a la vez, era de lo que estaba más segura.
 Así, en unos años, se irá a ese lejano e increíble lugar a vivir la mejor experiencia de su vida... A Australia a aprender a vivir y a descubrir qué es lo que realmente quiere de la vida.

lunes, 18 de julio de 2011

Roma: la ciutat d'aigua i pedra (català)

 Una ciutat a la que el temps no l'importa, que sembla que els segles no la destrossin, només la transformin i el poder va passant dels uns als altres, mentre la cultura no sap fer res més que crèixer, evolucionar, superar-se a si mateixa i voler eclipsar-se entre ella. Hi ha un tresor a cada cantonada, cada pedra té la seva pròpia història i pot haver passat per infinitat de mans diferents, algunes potser de molt importants, i ara la veus tu, la toques tu i la contemples tu mateix, com si el temps no fos més que la destrucció d'algunes civilitzacions per fer crèixer d'altres, potser encara més esplendoroses... o no.
 Un gran riu creua la bella ciutat, i és que l'aigua és l'altre costat d'aquest lloc. Fonts precioses que apareixen a cada racó de la ciutat, a cada plaça, a cada palau... com si l'aigua fos un habitant més, un element essencial en la bellesa de tot plegat.
 S'han dit coses bones i dolentes de Roma i, segurament, tots tenen la seva part de raó, però el que no li podran retreure és la seva gran història, totes les llegendes i contes que amaguen les seves muralles: unes sobre una lloba, d'altres sobre déus majestuosos que movien el món a la seva voluntat, les vides de tantes persones que probablement mereixen ser explicades...
 És un lloc on la màgia bé podria existir, on la fe és quelcom més del que podríem imaginar i els llocs sagrats són vertaders llocs de culte perquè tots tenen la seva part de veritat.
 On una simple pedra vella pot contenir els secrets de tota una civilització: la seva història, la seva gent, les seves creences, els seus petits drames que tant s'assemblen als nostres... I tot en una ciutat on el temps no és més que un factor més que modela els seus carrers com tants altres, suposo que per això l'anomenen la Ciutat Eterna, una ciutat feta de pedra i aigua... i història.

domingo, 10 de julio de 2011

El tragafuegos (castellano)

 Las greñas rubias al viento, las manos grandes y curtidas, los brazos llenos de lametazos de espadas y fuego... Los ojos verdosos contienen las emociones de muchos años, de un corazón cansado y joven a la vez. Dolor, alegría, añoranza, amistad, traición, amor, miedo... Todo a la vez y cada uno por separado al mismo tiempo.
 ¿Por cuántas cosas habrá pasado él? Quién poseyese una respuesta tan codiciada y tan temida... Su voz es suave, como el sol de invierno, pero es capaz de convocar al fuego súbitamente. La piel es cálida, como si quiera recordar todo el fuego que aguarda en su corazón.
 Pero él retiene demasiados secretos en su alma y son cargas pesadas de las que nunca podrá deshacerse. Lo sabe. Lo asume. Pero pesa.
 Pese a todo, cada mañana encuentra un motivo por el que levantarse y siempre es el mismo. Unos cabellos oscuros, una voz hermosa... ella. Por ella esquivó a la muerte y por ella se entregará cuando llegue el momento. 

 Un personaje que me ha hecho soñar mucho más allá que la mayoría, y sí, lloré su muerte. Quizá sepas de quién estoy hablando...