lunes, 8 de septiembre de 2014

Mi gran amigo (castellano)

Mucho tiempo me pasé buscando. Buscando a la persona perfecta que sabía que, tarde o temprano, aparecería en mi vida. Debía esperar y pasaría. Tenía una imagen formada en mi cabeza y, a menudo, imaginaba escenas cotidianas a su lado, un hombre sin cara todavía. ¡Qué ciega fui!
 Un día, fui contigo a tomar un café. Tú, mi gran amigo. Nos conocíamos de hacía muchos años y pocos secretos había entre nosotros. Hacía tiempo que no nos veíamos y aquel día te vi algo cambiado. Más mayor y maduro, parecía que tu locura juvenil se había diluido con los años. Hablamos de nosotros y del mundo. Yo te conté mi último viaje y tú me explicaste tus planes para el próximo año. Debatimos sobre el tiempo, los políticos y nuestras diferentes perspectivas de la vida. Recordamos juntos el pasado y nos reímos de nuestras tonterías de adolescencia.
 Y fue entonces, en algún momento de nuestra conversación, cuando lo entendí. No buscaba a la persona perfecta: te buscaba a ti. Todo lo que quería de otra persona, lo tenías tú. Hasta tus defectos me parecían bellos. No me hacía falta más. La imagen de mi cabeza, ya tenía una cara, una cara bien familiar.
 Pero también entendí que aquello no pasaría nunca. Entre nosotros había cariño, confianza, complicidad y amistad. Nada más por parte tuya. De pronto, todo tenía su sentido y su orden. Mas la distancia entre los dos pareció hacerse enorme en segundos. No, yo no era capaz de dar el salto y decirte lo que pensaba. Porque tenía bastante claro lo que tú pensabas. No quería arruinar nuestra bonita amistad de golpe por culpa de mi torpe corazón.
 Así que, desde este anonimato, te cuento lo que siento y te prometo no contarte nunca esto, para que puedas seguir contando conmigo como siempre. Lamento que yo no sea lo que buscas. No te preocupes, seré feliz. Seguro que hay alguien ahí fuera como tú que quiera ser algo más que mi gran amigo. 

2 comentarios:

  1. Qué bello escribes. Me encantó.
    - Roberto.

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  2. Hoy quise inmiscuirme más en tu palabras, y éste escrito me ha gustado mucho. La honestidad de principio, a pesar de que ésta sea un sacrificio, así como la esperanza de la persona esperada, te entiendo muy bien amiga de y compañera de letras... encantado nuevamente de pasar por tu blog, saludos! feliz día, y hasta pronto.

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